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Sin rumbo

Para vosotros está no será más que una entrada más de mi blog, no será nada distinto a lo que me lleváis leyendo todo este tiempo pero para mí es único, diferente y sin lugar a dudas el que más me ha costado escribir y enseñaros.

He ido al estadio de mi equipo de fútbol, a mi antiguo cole, a la iglesia de mi hermandad y a lugares de mi ciudad que siempre me han hecho felices de una manera u otra. ¿Será la última vez que pasee por estos sitios con tanta tranquilidad? ¿Quizás haya convertido en algo banal lo que debería haber aprovechado de forma excepcional?

Seguramente la respuesta a ambas preguntas sea la misma pero ni yo mismo se ahora mismo cuál es y cuando lo sepa quizás sea demasiado tarde para vivir de nuevo momentos así. La sonrisa y la felicidad es algo (al menos en mi caso) que no puedo fingir y que no tienen un motivo sino millones pero siempre hay algo capaz de aportarnos del todo o quitarnos del todo.

Cómo bien pensaba esta tarde caminar sin rumbo me ha hecho pensar en tantísimas cosas que me he abrumado solo con tenerlas en mi cabeza, aún sin sentirlas del todo. Otra de las cosas que mi mente ha decidido que piense hoy es... ¿Cómo me conociste? ¿Donde hablamos por primera vez? Cómo si de un faraón egipcio me tratase he pensado que estaría genial que todo el mundo que me conociera tuviera algún recuerdo mío aunque fuera ínfimo pero realmente no sé si habré sido capaz de conseguirlo.

Siempre he intentado transmitir algo con lo que escribo, salvo está vez, en este caso solo he querido soltar un puñado de sentimientos que se me pasan por la cabeza y que hacen que me emocione, reflexione y sobre todo me hagan notar que todo está cambiando en mi ahora mismo. ¿Cual es la explicación de esta entrada? Ni yo mismo la se pero a veces...

A veces hacer lo que uno siente debe prevalecer sobre lo que uno piensa y quizás entonces, solo quizás, nos sintamos tan liberados como para decir que somos felices.

Comentarios

  1. A veces por nuestro equipo hemos coincidido y es por ello que nos conocimos. Intentamos hacer algo bonito, ser voluntarios de un club tan vinculado a nosotros cada uno por sus motivos. Pero qué buenos ratos hemos pasado.

    Por otro lado, las emociones es muy difícil que vuelvan a ser las que eran porque crecemos día a día y con ello maduramos y valoramos de distinta forma aquello que fue, es y será para nosotros una figura (sea un monumento, un lugar, una persona,...). Lo mejor es que formó parte de nosotros y nos ayudó en mayor o menor proporción, a ser lo que somos hoy en día. 😊

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