Mientras mi viejo amigo Morfeo me viene a visitar me venía a la cabeza un recuerdo de cuando en 4° de ESO tuvimos que elaborar un puzzle para la asignatura de Proyecto integrado y pensé que era una estupidez (ingenuo de mi) Aquel simple pasatiempo no sólo nos hacía mejor la coordinación, la rapidez mental y el compañerismo sino que también tenía mucho de metáfora que son nuestras vidas. No somos más que piezas en el gigantesco puzzle que conforma la existencia de cada uno de nosotros. Tendremos que probar mil veces antes de encajar a la perfección en algún lado pero desde luego cuando demos con la tecla esteremos en el lugar correcto para siempre. Por otro lado a veces existen piezas parecidas a nosotros pero nunca jamás serán iguales y eso nos hace únicos, cada uno tenemos nuestro sitio y no otro. Y por supuesto cuando conseguimos encajar todas las piezas somos felices pero no dejamos de ser peligrosament...
Siempre pensé que tenía que compartir mis pensamientos y dar comienzo a una nueva aventura es la mejor oportunidad para hacerlo ¿Te vienes conmigo?