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Volver a empezar

El 14 de marzo de 2020 todos paramos de repente, la vida tal y como la conocíamos acababa hasta dentro de mucho (quizás para siempre en la cabeza y corazón de muchos). Han pasado casi más de 15 meses desde aquel sábado en el que todos estuvimos delante del televisor escuchando al presidente del pais y aún no hemos sido nosotros otra vez. Por supuesto, no hablo de aglomeraciones o fiestas, hablo de volver a sentirnos nosotros mismos al 100%.  ¿Siguen en tu vida las mismas personas que hace un año? ¿Qué te ha dado y quitado este tiempo? Yo, desde luego, además de seguir teniendo claro (cristalino) mi filosofía de vida y aprovechar cada segundo que me regala, he aprendido a valorarme, a escucharme, a sentirme y a quererme. Me he dado cuenta de que si alguien no te quiere en su vida o no lo demuestra es mejor alejar a esa persona aunque nos broten las lágrimas como cascadas. El tiempo nos acabará demostrando que merece mucho más la pena nuestra paz mental que la felicidad pasajera. En ...

Conectados

Vivimos continuamente enlazados al mundo qué nos rodea, el tiempo máximo que pasamos sin móvil, sin estar unidos a algo o alguien ya sea en persona o de manera telemática es casi nulo. La era digital ha traído consigo muy buenas cosas y otras tantas no demasiado: ¿Hace cuánto que no conectas contigo?  No amigos, no es que no tenga ningún tipo de sinsentido la frase pero es que es realmente cierto que mientras más nos abramos al mundo más lejos estaremos de nuestro interior. Piensa ahora en ese momento de reflexión, de parar de todo y estar sentado frente a las cuatro paredes de tu cuarto. ¿Qué pensamiento se te viene? ¿Qué sientes? ¿Te levantas feliz y te acuestas igual por tí o dependes emocionalmente de algo o alguien? Nuestra mejor versión, esa que solo algunos privilegiados conocen, esa que solo algunos irremplazables saben sacar, es aquella que tenemos que buscar cada día. Cuando llegan los momentos malos, cuando más lejos estamos de ella es cuando más tenemos que recordar lo ...

No borres, colorea

A veces llegan a mi cabeza pensamientos que estoy deseando de compartir con vosotros porque más allá de aprender de ellos yo, o de hacerme reflexionar a mí, me gusta que también os pase a vosotros. Cuando éramos pequeños nos mandaban a dibujar, cuándo algo nos salía mal teníamos muchas opciones pero siempre intentábamos arreglarlo, siempre me pareció la más bonita de todas colorear encima del fallo para hacerlo aún más bonito. ¿Y si hacemos eso con los recuerdos de nuestra vida? Ya sean momentos o personas tenemos que entender que en su momento fuimos felices, que en su momento elegimos como primera opción esos lugares o acompañantes de viaje. Cada segundo cambiamos, nos transformamos y cada segundo somos personas nuevas, a veces incluso sin darnos cuenta. Así que creo que lo más correcto es vivir con quién nos toque en cada momento y quedarnos con lo mejor de cada día y persona que tengamos en nuestra vida.  Yo lo hago ¿Y tú? ¿Con qué te quedas? 

Errores

Quizás es una de las palabras a las qué estamos más acostumbrados en nuestro día a día y qué menos nos duele pronunciar, error. Cada vez que fallamos, ya sea intencionadamente o sin darnos si quiera cuenta, estamos creando una cuenta pendiente con el destino, estamos uniendo un vínculo entre nuestro presente y nuestro futuro. También es algo qué, sin pensarlo demasiado, nos penaliza demasiado a menudo. Podemos acertar mil millones de ocasiones que si fallamos una, ya nada volverá a ser como antes, ya todo el mundo recordará nuestro mal momento. ¿Por qué vivimos en una sociedad dónde el acierto es algo normalizado y el error algo qué penalizamos a niveles estratosféricos? Quizás estamos creando un mundo en el que sólo vale estar cercanos a la perfección, una vida en la que un paso atrás tira por tierra dos adelante.  No sé que se os vendrá a la cabeza mientras leéis esto, a mi sin duda las muchas veces que me he equivocado en mi vida, pero también os digo que por cada fallo ha habid...

Miedo a sentir

Vivimos en una sociedad en la que tenemos pavor, terror y a veces casi pánico a mostrar nuestros sentimientos en público. Parece que abrirnos en canal a la gente que nos rodea es darles una oportunidad a qué nos destrocen. Pero, si pensamos así, ¿Estamos seguro de las personas qué tenemos y queremos a nuestro lado?  Yo, personalmente, soy un libro abierto, muchos ya lo sabéis, y es porque confío plenamente en la gente la cuál está en mi vida, serían aquellos con los que me iría al fin del mundo sin mapa ni brújula, porque no me importaría perderme con ellos. Y eso es lo que creo que nos falta en esta deshumanizada sociedad en la que vivimos ahora mismo. Sentir nunca será malo, sentir es vivir y nunca debemos avergonzarnos por derramar lágrimas en momentos malos o incluso en los más alegres. El día que aprendamos que el debil es aquel que se ríe de lo que hacen los otros, el que se burla del que siente y lo muestra por estar mejor tendremos muchos ganado, tendremos un mundo en el qu...

Efímero

Desde hace semanas me ronda un pensamiento la cabeza que tenía que compartir con vosotros: ¿Por qué los momentos qué queremos que sean eternos vuelan y aquellos que querríamos que ni existiesen duran siglos en nuestra mente? Creo que realmente no somos para nada conscientes de aquello qué nos hace feliz sin pensar si quiera que lo está haciendo. Creedme cuando os digo que si tenemos que pensarlo ya no nos hace tan feliz. Sin embargo, cuando algo nos duele, y nos duele tanto que nos taladra la cabeza y el corazón cada segundo que estamos despiertos (a veces incluso en sueños), eso es algo que multiplicamos por mil, que damos una importancia capital en nuestra existencia. Relativizar, sin minusvalorar, es de las tareas pendientes del ser humano. Por otro lado valorar, sin normalizar para no aburrir, es otro de los deberes que nos vamos dejando siempre para casa. Lo bueno deberíamos vivirlo mucho más intenso que lo malo y suele ser totalmente al revés.  ¿Qué explicación le podemos dar...

Hoy también es 19 de Marzo

Después de un par de semanas algo desconectado de vosotros quería volver a escribir en un día tan especial como duro para mí desde hace unos años. Ahora que se puso de moda la campaña "hoy también es 8M" quiero aprovechar para recordar que cualquier día es bueno para demostrarle o recordarle a la persona que tenéis al lado lo mucho que la queréis.  Nos pensamos que siempre estarán con nosotros las personas que tenemos día a día, que no importa si no le decimos a diario lo mucho que las queremos o pasamos tiempo con ellos pero, ¿Y si mañana dejan de estar? ¿Y si lo habitual desaparece para siempre de nuestras vidas? No existe palabra más triste que la que se queda sin decir chicos. Me hace tener un nudo en la garganta un día como el de hoy porque echo de menos momentos que ya no volverán pero al mismo tiempo me hace valorar todo lo vivido aún más. Este donde esté se que cada segundo que pasa me acompaña y está para darme las fuerzas cuando no puedo solo. La reflexión en un día...